3 de septiembre de 2010

Hay una cierta complicidad que nuestro espíritu parece tener con la falsedad,esto colabora a esta lejanía con la realidad. 
Parece que no podemos soportar la realidad tal como es, pero sí podemos arreglárnosla con las apariencias. Lo cual en algunas circunstancias puede ser hasta conveniente.
 Cuando Platón hace decir a Sócrates que ningún hombre que haya conocido la realidad tal como es de ninguna manera envidiaría su anterior condición, está poniendo un imperativo que surge de su humanidad, la búsqueda de la verdad. Pero este deseo,  puede ser obnubilado.


El querer ver la verdadera realidad, entonces, es una decisión existencial que exige esfuerzo, a la verdad se llega por un camino escarpado, a la falsedad es necesario deslizarse como por un tobogán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario