24 de agosto de 2010

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Los soles nacen, alcanzan la cumbre de su desarrollo, pero en seguida inicia su retrogresión y después de eones se convierten en masas de materia muerta, esperando otro impulso que imparta en ellas nuevas energías internas que los lleve a un nuevo ciclo de vida solar y así es con todos los mundos: nacen, crecen, se desarrollan y mueren, con la única finalidad de renacer de nuevo.


Podemos afirmar que en la actualidad las personas son esclavas de sus pensamientos, sentimientos y emociones y oscilan entre la alegría y la tristeza, la tranquilidad y la desesperación, la risa y el llanto, el amor y el odio, el éxito y el fracaso, la felicidad y la infelicidad, la decisión y la duda, lo positivo y lo negativo, etc. Podemos ver como un periodo de entusiasmo va seguido de un periodo de depresión, los momentos de valor son seguidos de momentos de desaliento y miedo. Mareas de sentimientos y emociones se elevan y caen sin importar nivel social o económico. Mientras la humanidad no comprenda esta Ley que causa su inestabilidad mental y emocional seguirá experimentando el sufrimiento y el dolor.

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